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Terra
La Coctelera

cencellada

El martes tuvimos cencellada... Para mí es un espectáculo único, increible. Para que suceda es preciso que se den dos factores: mucho frío y una niebla muy húmeda. Bajo estas condiciones las gotas de vapor de agua se congelan y caen. El resultado es una especie de lluvia muy fina de cristalitos de hielo que se depositan sobre las superficies formando un precioso manto blanco.

En fin, como una imagen vale más que mil palabras os dejo unas fotos para que veáis lo que es la famosa cencellada...

Pobre Rosa Chacel...

Por qué nos llaman Pucelanos a los de Valladolid?

Cuando alguien me pregunta de dónde soy suelo decir que de Pucela, y muchas veces me toca explicar que eso es Valladolid. Reconozco que para mí (y para el resto de vallisoletanos) es normal referirnos indistintamente a nuestra ciudad como Valladolid o Pucela, pero lo cierto es que nadie sabe con exactitud de dónde viene este nombre. Existen muchas teorías sobre el origen de Pucela, aunque la verdad es que sigue siendo una incógnita. Aquí tenéis algunas de las que he encontrado:

El itinerario, de Antonino, ubica en Valladolid una mansio o posada romana donde se repostaba y descansaba. Se llamó Pintia o Puntea, y es posible la evolución de Puntea a puteum (pozo), cuyo diminutivo es pucelum. El origen de Valladolid es "valle de Ulid, del árabe walid (gobernador), de donde valiatum (dignidad de este cargo), en recuerdo de Wali Abu-I-Abbas, fundador de la ciudad a finales del siglo X.

En cuanto a llamar Pucela a la ciudad, se trata de una costumbre popular producida, según Camilo J. Cela, por mera creación, sin que se corresponda con dato, hecho histórico o documento alguno. No parece razonable adscribir el término al francés pucelle (doncella), en alusión a Juana de Arco, por haber acudido a socorrerla caballeros vallisoletanos.

Juan Carlos Peñas. Valladolid / El Semanal, 15 de septiembre de 2002

El gentilicio "puzolano" es término que ya se empleaba en el siglo XIX. A finales de esa época, el industrial cántabro Eloy Silió introdujo en España la fabricación del llamado cemento puzolónico, con lo que forjó su fortuna.

El cemento en cuestión se vendía en sacos de papel grueso y se anunciaba con el nombre de "cemento puzolánico" o "puzolano" para abreviar. Como era producto identificado con la ciudad de Valladolid, no sorprende que el adjetivo se empleara también en relación con los naturales de la capital castellana, lo que unido al auge que a principios del XX tomaba el fútbol consolidó la costumbre al relacionarla con los seguidores del Valladolid C.F.

Joaquín Díaz. Correo Electrónico / El Semanal, 21 de marzo de 2004

Es una invención de nuestro siglo, aunque no puedo precisar cuándo y quién fue su inventor. Sería cuestión de rastrear textos, especialmente periodísticos.

Para hacer esta afirmación me baso en que, cuando a comienzos del XX Casimiro González García-Valladolid publica su obra: Valladolid, recuerdos y grandezas, (1901), tras un erudito y concienzudo repaso historiográfico de los nombres de la ciudad, no menciona para nada el de Pucela. Es, por lo tanto, posterior; es decir de nuestra canturia.

Dos teorías (meras suposiciones) puedo aportar acerca del posible origen de este término aplicado a Valladolid. La primera apunta a una vinculación francesa y medieval. Unos caballeros vallisoletanos se trasladarían a Francia, a finales del primer tercio del siglo XV, para ponerse al lado de Juana de Arco frente a los ingleses, que ocupaban medio territorio francés. Dada la rivalidad de la Corona Castellana con la inglesa y la tradicional amistad con la francesa, en principio no cabría descartar tal posibilidad. Según esta teoría, a partir de 1429 estos vallisoletanos estarían al lado de la doncella de Orleans ("pucellee en francés; a su vez del latín 'pullicella'; 'pucela' castellano antiguo). Dichos caballeros, después de coronarse Carlos VII y finalizar la denominada Guerra de los Cien Años, regresarían a Valladolid con el sobrenombre de los 'pucelanos' como recuerdo y timbre de gloria de sus gestas.

La verdad es que esta teoría no merece el mayor aprecio. No aparece recogida en ningún texto por diversos autores e historiadores que, a partir de esos momentos precisamente, comienzan a proliferar. De ser cierta esta hipótesis, estaríamos ante un claro anacronismo; es decir, la invención de un nombre con un desfase histórico de varios siglos. De hacer alguna suposición en cuanto a la invención del sobrenombre, habría que pensar en nuestros románticos decimononos. No hay constancia.

La otra hipótesis es puramente personal, en línea con los topónimos de origen geográfico. Pienso que el término 'pucela' podría hacer referencia a la concavidad (valle) en que se halla ubicada esta Venecia de la Meseta, que es Valladolid; pues frente al entorno de secano es un lugar de 'aguas': Pisuerga, Esgueva, Duero -y el artificial Canal de Castilla desde el XIX- que no sólo atraviesan estas tierras, sino que incluso se traduce en una capa freática muy superficial, que ha causado más de un problema e incluso transmisión de epidemias en el pasado. Esta 'poza' ('charca o concavidad en que hay agua detenida') se transformaría en una 'pozuela' (pequeña poza) o pucela.

Otra teoría más que a buen seguro no explica nada y únicamente viene a complicar los ya de por sí oscuros y divergentes orígenes nominales de la Capital del Pisuerga. La búsqueda histórica y/o filológica tienen la última palabra.

Lo que nada tendrá que ver, desde luego, ni por geología ni por historia, es con 'puzolana que, según la Academia, se aplica a 'roca volcánica muy desmenuzada' y por concreción a Puzol (Nápoles); donde este tipo de materiales está mejor representado.

CELSO ALMUIÑA - Profesor de la Universidad de Valladolid

La Historia de Valladolid a través de sus personajes.

el deporte NO es salud

Vengo de entrenar y no puedo ni con la camisa... Es mi cuarto día de entrenamiento y creo que nunca se me van a quitar las agujetas... Es más, estoy descubriendo partes de mi cuerpo en las que no sabía que podía tener agujetas (o ya no lo recordaba). No os hacéis una idea de lo doloroso que pueden llegar a ser las agujetas de los pectorales cuando bajas unas escaleras (me solidarizo con mi amiga Renka y sus historias), o las de los dorsales cuando te ríes...

El caso es que esta semana decidí que me vendría bien hacer un poco de deporte otra vez, estaba empezando a criar barriguita y eso no puede ser, así que ni corto ni perezoso decidí que ya iba siendo hora de volver al gimnasio, a hacer Judo con la gente de toda la vida (o los que quedan). Desde pequeñito he hecho Judo, primero en el colegio y luego en el gimnasio del que fue mi profesor en el colegio. El caso es que cuando llevas 13 ó 14 años entrenando con regularidad prácticamente no notas los bajones físicos, tienes alguna molestia el primer día de entrenamiento después de las vacaciones y ya. Pero cuando vuelves depués de un parón de varios años la cosa cambia. Y encima te encuentras con que los críos de 10 años que dejaste allí y a los que levantabas del suelo con una mano han crecido, se han puesto como bestias y sienten un extraño placer cada vez que te tiran al suelo. Y ahí estoy yo, con 8 kilos más de los que pesaba cuando dejé de entrenar hace un par de años, resoplando y echando el alma por la boca porque soy incapaz de aguantar durante dos minutos el ritmo de estos chavales... En el fondo les entiendo, yo de pequeño era igual. Todos queríamos ser capaces de poder con los mayores, y cuando por fin conseguías que uno de ellos lo pasase mal contigo experimentabas una sensación de triunfo inexplicable.

Bueno, el caso es que aquí me tenéis, descubriendo dolores nuevos en cada movimiento que hago y agradeciendo que durante el fin de semana no haya entrenamiento para poder descansar... Eso sí, que se preparen los niños porque cuando vuelva a estar en forma ellos seguramente tendrán mi edad de ahora y estaremos en igualdad de condiciones...

Insisto, el deporte no es salud...

Pautas

Ya lo decían Faemino y Cansado, antes de nada hay que dar las pautas del espectáculo (o del blog, en este caso) para que la gente sepa a que atenerse, no sea que estéis leyendo esto y os queden dudas sobre si os estáis ateniendo bien al blog o si estáis acorde con las pautas...

Bueno, después de esta bobada tan grande paso a presentarme y a explicar qué es lo que hago yo aquí. Me llamo Stitch. Bueno, esto no es del todo cierto (empezamos bien, no??). Me llamo de otra forma, pero para vosotros voy a ser Stitch. Me he decidido a escribir este blog por varias razones. El hecho de que de repente tenga mucho tiempo libre y me aburra mortalmente es una de ellas, pero no la más importante. El motivo fundamental de que me haya decidido a escribir contando cosas que no sé si llegaran a interesar al mundo se debe a los muchos cambios que están sucediendo a mi alrededor y la necesidad de hablar de ellos, de gritar al mundo mis pensamientos, mis sueños, mis inquietudes y mis comidas de cabeza. No quiero que caigan en el olvido, que desaparezcan en un rincón polvoriento de mi cabeza. Quiero sacar a la luz muchas de las cosas que llevo dentro, ya que temo que se terminen perdiendo entre las preocupaciones del día a día...

En fin, el caso es que de repente me encuentro en un momento ideal para empezar a escribir una especie de crónica de mi vida. Realmente me siento en uno de esos momentos de "cambios de etapa", ya que por un lado acabo de terminar la carrera y por otro acabo de finalizar un proceso de cambio de forma de ser (o de entender el mundo, más bien), y por eso me apetecía hacer un blog en este plan, casi como si fuese un diario de mi vida... Pienso contar un poco todo lo que me va pasando, cómo voy afrontando los cambios que seguro que se avecinan en el futuro, mis relaciones con el resto de la humanidad y todo lo que se me ocurra.

Espero que poco a poco os vaya enganchando con mis pequeñas historias y os volváis unos visitantes habituales... Yo por mi parte pienso hacer todo lo posible...